Por: Dina Sierra Rochels

Directora del CTA de Asuntos Portuarios de ACOLDEMAR

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Tierra y mar parecen dos palabras aisladas, pero al leerlas juntas me hace recordar el viejo proverbio chino : “ de la mar el mero y de la tierra el carnero”; también emerge de ellas una relación más sólida cuando las aplicamos en el ámbito marítimo y portuario, toda vez que nuestros dos mares y la multiplicidad de puertos en los litorales, han sido *un* factor de desarrollo en las últimas tres décadas desde la expedición de la ley 1 de 1991.

 

Nuestra Colombia y el azul de su bandera, que representa los dos océanos que nos rodean, que a su vez son los que nos permiten conectarnos con el resto del planeta y tener intercambios comerciales y nuestra proximidad al canal de Panamá, hacen que seamos uno de los pocos países en el mundo que tienen costas y puertos en los dos océanos.

 

Se hace necesario recordar que el país tiene aproximadamente jurisdicción sobre casi dos tercios de las aguas en el Mar Caribe y otra porción menor en el Pacífico. Pero posiciones tan privilegiadas deben ir acompañadas de la toma de decisiones acertadas desde las altas esferas del Gobierno Nacional, a fin de generar y propiciar condiciones de competitividad en el sector portuario, para no quedarnos atrás respecto a otros puertos que integran los países de la Alianza Pacífico.

 

Asimismo, debemos dragar y mantener navegable, no solamente la arteria fluvial del Río Magdalena, que ya vio la luz verde de su proceso contractual con su reciente publicación de términos de referencia; sino también continuar con los estudios previos que den línea de la nueva política en materia portuaria y su documento Conpes, anunciado para el segundo semestre de este año.

 

Es clave garantizar la profundidad de los canales navegables a través de los instrumentos contractuales previstos para dichos fines en la región Pacífica, que tantos años atrás ha manifestado esta necesidad, y de la cual se está en mora, y así garantizar a nuestros puertos las condiciones operativas y de seguridad necesarias que incentiven  y promuevan su utilización a plena capacidad, puesto que han quedado rezagados en el contexto regional y no en pocas oportunidades hemos visto pasar de lejos la carga para ser entregada o recibida en países vecinos.

 

Situaciones mundiales recientes como el caso del buque Ever Given, sin duda deben ser analizadas y tenerse como referente para nuestros canales navegables, pues el encallamiento de este portacontenedores y el consiguiente bloqueo del Canal de Suez, ha suscitado la atención de la comunidad marítima y portuaria a nivel mundial y ha puesto de manifiesto la enorme importancia social y económica del transporte marítimo en el contexto internacional. Las operaciones de salvamento del buque, los diversos intereses involucrados, y las consecuencias jurídicas derivadas del accidente no han hecho más que empezar a manifestarse.

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